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El ritmo, la furia y la energía de los Arctic Monkeys

Posted in Arctic Monkeys, Conciertos, Efe Eme with tags , , , on 28/01/2012 by Héctor Sánchez

Hace seis años que los Arctic Monkeys nos sorprendieron por primera vez. Aunque su último disco Suck It and See (2011), suponga un punto de madurez en su trayectoria, los Arctic Monkeys demostraron ayer en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid que siguen cargados de la energía adolescente que les dio a conocer. Además, contaron con un telonero especial: Miles Kane. Las expectativas de escuchar temas de The Last Shadow Puppets fueron altas. ¿Las cumplieron?

Los británicos no dieron un minuto de tregua. Foto: ESTEFANÍA RUEDA

Es triste pero cierto. Muchas veces, el telonero no despierta el interés suficiente antes del concierto por el que el público ha pagado su entrada. Sin embargo, ayer no fue así. Los Arctic Monkeys contaban con un telonero especial y al que más que “artista invitado”, se le puede llamar “amigo”: Miles Kane. El hecho de que los Arctic Monkeys contaran con Kane para abrir boca hizo que una pregunta revoloteara en el ambiente durante el concierto: ¿tocará después con los Arctic? Esta pregunta planteaba otro interrogante: ¿tocarán canciones de The Last Shadows Puppets? Tuvimos que esperar para conocer las respuestas.

Con la habitual puntualidad británica que caracteriza a los ingleses, Miles Kane salió al escenario para preparar el terreno a lo que vendría después. Ataviado con una elegante camisa de leopardo, Kane tocó, casi al completo, su álbum debut Colour of the Trap (2011) con canciones como «Rearrange», «Quicksand» o «Come Closer». Además, realizó una versión inglesa del tema francés «Le Responsable» de Jacques Dutronc y presentó una canción nueva titulada «The First Of My Kind». El músico estuvo totalmente entregado y alternaba efusivamente el nombre de Madrid con la que parece ser su palabra favorita, o al menos la que más repetía: “fuck” “fucking” y todas sus variantes.

Miles Kane preparó un entrante delicioso antes de que los Arctic Monkeys sirvieran el plato fuerte. Kane abandonó el escenario mientras todos pensábamos «luego volverá». Media hora después, los Arctic Monkeys ya estaban calentando motores con «Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved You Chair», el primer single de su cuarto álbum, el magnífico Suck It and See (2011), que ya habían presentado en España en la pasada edición del Festival Internacional de Benicassin. Los Arctic supieron equilibrar un repertorio dominado por temas de su último trabajo como «The Hellcat Spangled Shalalala», «Black Treacle» o «Library Pictures» con los clásicos de sus primeros dos primeros discos como «Teddy Picker». Su nuevo disco es excepcional, de eso no hay duda, pero la pista y las gradas rebosantes del Palacio de los Deportes enloquecimos cuando la banda tocó seguidas «Brianstorm», «The View From the Afternoon», con dedicación incluida, «está es para vosotros», dijo Alex Turner, y «I Bet You Look Good On The Dancefloor».

Todo el protagonismo de la noche se lo llevó Turner, que aunque no habló mucho se mostró muy agradecido y calificó al público como «maravilloso». El vocalista cada vez luce un “look” más rockero, vestido con una chupa de cuero y peinado con un tupé; atrás quedaron el flequillo y el peinado tipo Beatle. Alex Turner cedió la voz principal al batería Matt Helders, quien cantó la potente «Brick by Brick» al ritmo que machacaba su batería decorada de banderas británicas. Después, besó el bombo para demostrar que no es tan duro.

El público estaba entusiasmado pero al mismo tiempo estaba pendiente de la posible aparición de Miles Kane. Mientras, los Arctic tocaron la cara B, «Evil Twin», y siguieron con otras canciones como «This House Is A Circus», «Still Take You Home» y «Pretty Visitors», el único tema, junto con «Crying Lightning» que sonó de su tercer trabajo Humbug (2009). Uno de los momentos más emocionantes de la noche fue «She’s Thunderstorms», la canción con la que abren su último disco y que tiene todas las papeletas para convertirse en un clásico de la banda. «Do Me a Favour» precedió a «When The Sun Goes Down», de su primer álbum, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006); una canción perfecta para cerrar ya que alterna a la faceta tranquila del grupo con el sonido duro al que nos tienen acostumbrados.

Los Arctic Monkeys abandonaron el escenario pero no se hicieron esperar para los bises. Los ingleses se marcharon y en menos de lo que dura un pestañeo ya habían vuelto al escenario. Apenas se hicieron de rogar, subieron con la misma velocidad con la que tocan sus estruendosas guitarras. «Suck It and See», el brillante tema pop que da título al álbum, precedió a la mejor canción de Favourite Worst Nightmare (2007), su segundo trabajo: «Fluorescent Adolescent». A continuación, Alex Turner presentó a su amigo Miles Kane y éste subió al escenario. ¡Por fin! Ahora todos estábamos esperando ansiosos que tocaran algún tema de The Last Shadow Puppets. ¿Tocarán «The Age of the Understatement»? ¿Será «Standing Next to Me»? ¡No! En lugar de eso, los músicos se despidieron con «505» y se fueron.

¿«505» con Miles Kane? Resultó decepcionante poder disfrutar de Turner y Kane en el mismo escenario y que no tocaran ninguna canción de su magnífico proyecto conjunto. Todas las expectativas de escuchar las geniales composiciones de The Last Shadow Puppets se desvanecieron. Aún queda la esperanza del ansiado segundo disco.

Dejando de lado el tándem Turner-Kane, los Arctic Monkeys ofrecieron un espectáculo sobrio en cuanto a la puesta en escena demostrando que no se necesita ningún artificio si se tiene un gran repertorio. Los británicos tocaron veinte canciones en apenas hora y media de concierto a un ritmo vertiginoso y dejando claro que, aunque Suck It and See es un trabajo más maduro respecto a sus discos anteriores, los Arctic Monkeys conservan el ritmo, la furia y la energía de siempre.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Texto publicado en Efe Eme.

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Arctic Monkeys: entre la adolescencia y la evolución

Posted in Arctic Monkeys, Conciertos with tags , , on 21/07/2011 by Héctor Sánchez

Se han hecho mayores. Los “monos” han evolucionado. No hay más que escuchar su último trabajo Suck It and See (2011) para comprobar la madurez del grupo. Y sólo han pasado cinco años desde que los Arctic Monkeys se hicieran un hueco en el mundo de la música. Sin embargo, en directo destilan la furia adolescente que les hizo famosos.

Los Arctic Monkeys pegaron fuerte el pasado 14 de julio en el primer día de la 17ª edición del festival portugués Super Bock Super Rock, disparando sus veloces ritmos guitarreros. La voz cantante la lleva Alex Turner, que apareció ataviado con una chupa de cuero azul. Pero quien de verdad mueve los engranajes de la banda es el batería Matt Helders, que golpea sin piedad su instrumento forrado de banderas británicas; quizá sea una muestra de chauvinismo, pero también es una forma de mostrar orgullosos que son británicos, como los Beatles, los Stones, los Clash, Oasis y otros legendarios grupos hijos de la Gran Bretaña.

La banda dio la bienvenida con la poderosa «Library Pictures», extraída de su último álbum. No podía ser de otra manera, con un disco casi recién sacado del horno, era obligatorio presentarlo. Los ritmos rockeros del primer single de este disco, «Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved You Chair», y «Brick by Brick» se alternaron con temas más pop como la maravillosa «She’s Thuderstorms» y la pegadiza «The Hellcat Spangled Shalalala».

Sin embargo, no podían dejar atrás sus primeros. Uno de los momentos más intensos y más celebrados de su actuación fue el tándem formado por dos de sus temas clásicos extraídos de Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006): «The View From the Afternoon» y «I Bet You Look Good On The Dancefloor». Si hay dos canciones que no pueden faltar en un concierto de los Arctic Monkeys son estas dos. Y no importa que Alex Turner se equivocara en la letra de la segunda. Nada como hacer que no ha pasado nada y seguir.

Su segundo álbum, Favourite Worst Nightmare (2007) también tuvo una presencia importante en el repertorio del grupo con canciones como «Brianstorm» y «Teddy Picker», entre otras. No obstante, el repaso al oscuro Humbug (2009) fue discreto con solo dos temas: «Pretty Visitors» y «Crying Lightning».

Nos hicieron creer que se despedían con la vitalidad de «When The Sun Goes Down», pero volvieron al escenario para cerrar con tres temas más: el que da título a su álbum más reciente, «Suck It and See»,  esa joya llamada «Fluorescent Adolescent» y, para finalizar, «505», quizá innecesario. Hubiera sido más apropiado cerrar con el buen sabor de boca dejado por esa adolescencia fluorescente que les caracteriza.

La banda de Alex Turner aprobó con nota combinando su sonido clásico con sus ritmos nuevos y maduros. Ya no son unos críos, su talento ha ido creciendo y hay que tomárselos en serio. La Madre Naturaleza ha hecho su trabajo y los “monos” han evolucionado. ¿Con qué nos sorprenderán estos chicos en el futuro?

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…