El Club de los 27: Brian Jones

La madrugada del 3 de julio de 1969, los Rolling Stones estaban enfrascados en el estudio de grabación. No había pasado un mes desde que echaron de la banda a su miembro fundador, Brian Jones, hartos de sus constantes problemas con las drogas. Los Stones estaban grabando el tema «I Don’t Know Why» cuando una recibieron una inesperada noticia por teléfono: Brian había muerto.

Brian Jones juega con su compañero de jardín, Christopher Robin

¿Qué sucedió la noche del 2 al 3 de julio? Eso sigue siendo un misterio. La única certeza que se tiene es que el cuerpo de Brian Jones acabó en la piscina como el de William Holden en El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950). ¿Fue un accidente? ¿Un suicidio? ¿Un asesinato?

Vamos por partes. Por entonces, Brian vivía en Cotchford Farm, la casa de campo que había comprado en Sussex y que antes pertenecía al escritor A. A. Milne, autor de Winnie the Pooh. A pesar de haber sido expulsado de su propio grupo, Jones era feliz. En su cabeza tenía proyectos con Jimi Hendrix, John Lennon o Creedence Clearwater Revival. Además, vivía con su nueva novia Anna Wohlin, una bailarina sueca.

Brian Jones decidió hacer reformas en su mansión y para ello contó con la inestimable ayuda del constructor Frank Thorogood y su camarilla de albañiles. El antiguo Rolling Stone acabó cansado de las bromas molestas que sufría por parte de los trabajadores y su falta de profesionalidad.  El día que se desplomó una viga de la cocina, Jones despidió a los obreros. No obstante, como aún tenía deudas con el constructor, Brian permitió que Thorogood y su novia, la enfermera Janet Lawson, se quedaran viviendo en la habitación de invitados de la casa.

La noche del 2 al 3 de julio de 1969, Jones, Thorogood y sus respectivas parejas se encontraban en la mansión. Según quién cuente su versión, por allí también estaban algunos de los trabajadores de la obra. Varios de los obreros comenzaron a vacilar al músico en el interior de la piscina; así lo recuerda un testigo anónimo: «Al principio yo no presté mucha atención, sólo vi que estaban empujando y hundiendo a Jones en el agua y un par de chicas dijeron: “¡Eh, dejadle en paz!” Pero aquello hizo que sólo le dieran más fuerte. Entonces, Brian intentó salir de la piscina, pero ellos no le dejaron… Le hundían y le sujetaban la cabeza bajo el agua y luego le dejaban salir dos segundos, el tosía y le volvían a hundir…». ¿Fueron los obreros los responsables de la muerte de Brian Jones? Keith Richards, en su autobiografía, tiene su propia visión de la relación entre Brian y los trabajadores: «Seguro que les tocó los cojones a los obreros quejándose por todo y dando por saco. Independientemente de si los obreros estaban por allí o no, había llegado a un punto en su vida en que ya nada tenía sentido».

La piscina donde acabó el cuerpo del músico

Sin embargo, Anna Wohlin tenía su propia versión. Esa noche, en la casa sólo se encontraban Jones, Wohlin, Thorogood y Lawson. Brian pretendía hacer las paces con Thorogood y bromeaba con él, pero el constructor se mostraba agresivo y exigía el dinero que Jones le debía. Después de unas copas de vino, el músico, su novia y el constructor decidieron darse un baño en la piscina. Janet Lawson rechazó el baño, se quedó en la casa y comentó que meterse en la piscina no era la mejor idea: «Él había estado bebiendo. Andaba un poco tambaleante. No se encontraban en condiciones de nadar. Lo noté muy claramente, y así se lo hice ver a ambos. Ellos no hicieron caso de mi advertencia». Entre las bromas de Brian, él y Thorogood forcejearon en la piscina.

Janet avisó a Anna diciendo que tenía una llamada telefónica, así que la bailarina abandonó la piscina dejando a los dos hombres solos. Unos quince minutos después, Thorogood entró en la casa temblando. Así lo recuerda Wohlin: «Hablaba por teléfono cuando oí gritar a Janet bajo la ventana del dormitorio: “¡Anna! ¡Anna! ¡Algo le ha pasado a Brian!”. Encontré a Frank en la cocina. Sus manos temblaban de tal manera que apenas podía encender el cigarrillo (…). Cuando salí fuera, no se veía a Brian por ninguna parte. Luego lo vi, tumbado en el fondo de la piscina».

El constructor sacó a Brian de la piscina y la enfermera intentó reanimarlo sin ningún resultado. Anna aseguró que aún tenía pulso cuando lo sacaron del agua. La ambulancia  y la policía llegaron y se llevaron el cuerpo de Brian Jones y su inhalador de asma que se encontraba al borde de la piscina. El informe del forense detalló «muerte accidental» y la causa fue la «inmersión en el agua bajo la influencia del alcohol y las drogas».

Los rumores comenzaron a extenderse y se barajaron otros motivos como el suicido y el asesinato. «Brian siempre hacía todo en el momento equivocado», declaró Keith Richards. «Su muerte todavía no se ha aclarado, aunque ésa es otra historia. No sé qué pudo pasar, pero hubo alto turbio. ¿Tuvo un ataque de asma en la piscina o le metieron la cabeza debajo del agua hasta que se ahogó? No me habría sorprendido: Brian tenía la habilidad de cabrear a la gente. Supongo que lo que mató a Brian fue que no supo combinar su trabajo como músico y la fama». Bill Wyman también achacó la muerte de Jones a su difícil carácter: «Fuese lo que fuese lo que ocurrió, se trató de un accidente desafortunado. No creo que hubiese nadie más implicado. No veo la razón. Había dejado la banda, no estaba interfiriendo en la vida de nadie. Era sólo un chico patético, acabado, que tenía un gran problema con las drogas, que tenía problemas psicológicos, que tenía problemas de salud. Realmente estaba muy mal».

Los medios se hacen eco del suceso

No obstante, los Rolling Stones acabaron aceptando que su muerte fue un accidente y no un asesinato, como recordó Charlie Watts: «Pienso que tomó una sobredosis. Que tomó un puñado de tranquilizantes, que es lo que acostumbraba hacer, y bebió, y creo que fue a nadar en un agua muy caliente (…). Sinceramente, no creo que fuera liquidado por interés, porque valía más vivo que muerto». O de forma más lacónica, así lo explicó Mick Jagger: «Brian se ahogó en su piscina. Lo demás es gente que quiere sacar dinero».

En lugar de cancelar el concierto gratuito que los Rolling Stones tenían pensado ofrecer en Hyde Park el 5 de julio, Sus Satánicas Majestades decidieron aprovecharlo como homenaje al desaparecido Jones. Y de paso, presentarían a la sociedad a su nuevo guitarrista, el virtuoso Mick Taylor. Durante el acto, Jagger leyó un fragmento de Adonais de Percy Shelley («Paz, ¡paz! No está muerto, no duerme / Ha despertado del sueño de la vida»). Para que el evento todavía fuera más emotivo, los Stones debían soltar unas 2.000 mariposas blancas que habían recibido del extranjero; sin embargo, al sacarlas de la caja, las mariposas se había asfixiado y el homenaje quedó reducido a un montón de insectos muertos desperdigados por el escenario.

Brian Jones fue enterrado el 10 de julio en Cheltenham, su pueblo natal. Su lápida lo decía todo: «No me juzguéis con demasiada severidad». Charlie y Bill asistieron al entierro; el resto de los Rolling Stones, no. Mick no estaba disponible ya que se encontraba en Australia con Marianne Faithfull preparándose para trabajar en la película Ned Kelly (Tony Richardson, 1970). Por su parte, para Keith y su novia Anita Pallenberg, la situación era bastante dolorosa. Al fin y al cabo, Richards le había birlado la novia a Brian y ambos siempre fueron los que más cerca estuvieron del fundador de los Stones.

Aquí descansa el fundador de los Rolling Stones

¿Y qué pasó con Anna Wohlin? Tampoco acudió al funeral. Después de la defunción de su pareja, Thorogood la amenazó de muerte si contaba a la policía lo que había sucedido en la piscina. Así que no le quedó más remedio que abandonar Inglaterra y esconderse en Suecia, hasta que en 1999 relató su versión del suceso. Por otra parte, dice la leyenda que el último implicado, Frank Thorogood, agonizando en su lecho de muerte en 1993, acabó confesando antes de su último suspiro: «Yo maté a Brian».

La vida de Brian Jones es digna de cualquier trama hollywoodiense de ascenso y caída. La historia de un chico que subió a lo más alto cuando fundó a los imbatibles Rolling Stones y que cayó encontrando la muerte en el fondo de una piscina. Así, el músico entró a formar parte del Club de los 27 y a su vez, fue la primera de las cuatro Jotas que dirían su adiós en el paso de los sesenta a la década de los setenta.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

2 comentarios to “El Club de los 27: Brian Jones”

  1. JESICA Says:

    LARGA VIDA A BRIAN JONES… MAESTRO DEL RITMO!

  2. Pere Says:

    De hecho, en el 2005 se hizo una película en la que se recrean sus últimos días “Stoned”, la ficha está aquí : http://www.imdb.com/title/tt0426627/?ref_=fn_al_tt_1

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