Archivos para julio, 2011

Eli “Paperboy” Reed: prohibido sentarse

Posted in Conciertos, Eli "Paperboy" Reed with tags , , on 27/07/2011 by Héctor Sánchez

¿Pero cómo se puede ver un concierto de Eli “Paperboy” Reed sentado? El Teatro Lara no es precisamente el lugar ideal para celebrar un concierto de esta categoría. Las butacas parece que obligan a que el público permanezca encadenado a su asiento y sea difícil dejarse llevar por el ritmo del soul, y esa sensación de no saber si levantarse o quedarse de pie fue habitual a lo largo de la actuación.

Con media hora de retraso debido a la mala organización del evento, The True Loves subieron al escenario acompañados de sus instumentos pero sin el cantante. La banda comenzó a tocar una introducción que sirvió como declaración de intenciones del espectáculo de soul que acababa de comenzar y una demostración del enorme talento de los músicos. Mientras, el teclista ejerció de maestro de ceremonias y presentó a Eli “Paperboy” Reed. El soulman entró en escena vestido con un impecable traje, lejos de las chanclas con las que sorprendió ayer en la calle. Primer grito de Eli, comienza la magia.

El "soulman" y la sección de vientos de The True Loves. Foto: ESTEFANÍA RUEDA

La canción de apertura fue una gran sorpresa. ¿Puede un tema de Motörhead sonar soul? Con Eli “Paperboy” Reed es posible.  La dura «Ace of Spades» convertida en una versión funky dio paso a «I’m Wasting My Time», un tema que bien podía pasar perfectamente como clásico de la Stax, y a «Only Daddy That’ll Walk The Line», una versión de la canción country de Waylon Jennings. «Help Me» fue la primera canción de su último disco Come And Get It (2010), con ella, el chico de Massachussets recordó lo difícil que resulta estar alejado de su amor durante la gira y realizó el juego habitual de apuntar al público con el micrófono para obtener una respuesta.

Con «The Satisfier», el público comenzó a querer levantarse, pero ese sentimiento se disipó con la emotiva «Pick Your Battles». Sin embargo, las ganas de despegar el trasero se convirtieron en un hecho con «Stake Your Claim». «¿Queréis bailar?», preguntó Mr. Boom Boom y el Teatro Lara se convirtió en una fiesta con «Tell Me What I Wanna Hear» enlazada a «Walkin’ and Talkin’ (For My Baby)»; el público por fin se decidió a abandonar su sitio establecido y llenar cualquier hueco libre del pasillo del patio de butacas.

El cantanté esperó que un par de espectadores rezagados volvieran a sus asientos para otra lenta, «Just Like Me», también extraída de Come And Get It. Su trabajo más reciente tuvo mucho protagonismo con otras canciones como la maravillosa «Young Girl», «You Can Run On» (donde se convirtió en un predicador de una ceremonia de gospel) «Name Calling» (se echó de menos a las coristas) y la homónima y pegadiza «Come And Get It». Con su clásico «Take My Love With You», Eli y The True Loves abandonaron el escenario, pero no tardaron en salir para regalar en los bises «(Doin’ The) Boom Boom». El soulman ya se había desprendido de su americana y el público había abandonado definitivamente sus butacas. Es imposible disfrutar un concierto así sentado.

Mr. Boom Boom se quitó la americana. Foto: ESTEFANÍA RUEDA

La portentosa voz negra de este chico blanco evoca a los clásicos de la Atlantic. Recuerda a la energía de Otis Redding, la dulzura de Sam Cooke y el sudor de James Brown. ¡Qué chorro de voz! ¡Qué gritos! ¡Qué espectáculo! Lo suyo es soul con mayúsculas y su éxito ha crecido. Se lo merece, se lo ha ganado. El hecho de que su tercer álbum implique su salto a una productora gigante como EMI no ha conseguido que se le suba a la cabeza. De hecho pocos artistas cuidan y miman a su público como Eli “Paperboy” Reed. Tras su actuación, el cantante bajó del escenario para regalar autógrafos y hacerse fotos con sus seguidores, algo que ya había avisado durante su actuación. Una muestra de que Eli “Paperboy” Reed es tan buen soulman como persona.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Eli “Paperboy” Reed, músico callejero por un día

Posted in Conciertos, Eli "Paperboy" Reed with tags , , on 26/07/2011 by Héctor Sánchez

Son las tres y media pasadas de la tarde. El infierno es más frío que las calles de Madrid en verano. En Arenal, una vecina baja de su casa para pedir a unos músicos que, por favor, se marchen de allí porque están despertando a su hijo. Los músicos, muy educadamente, se trasladan hasta la plaza de Ópera y la mujer se marcha tranquila a su casa. No sabe que acaba de echar de la calle a Eli “Paperboy” Reed, la voz más poderosa del soul actual.

La sensación general que se palpaba en el ambiente era de desconcierto. La gente se arremolinaba para disfrutar de una actuación sin saber quién era el artista que tenían delante. Pero más sorprendidos estaban aquellos que leyeron la convocatoria que Mr. Boom Boom realizó en su Twitter y se acercaron para comprobar que era cierta.

Eli “Paperboy” Reed se camuflaba ataviado con chanclas, pantalones cortos y gafas de sol, acompañado por el guitarrista  y el trompetista de The True Loves, Jesse Barnes y “Baby Jay” respectivamente, y con la funda de la guitarra abierta, como si de un músico callejero se tratara. El público les echaba monedas y cuando no lo hacía, ya se encargaba el trompetista de pasar un tupper. Pero no todo fueron monedas, un miembro de público les regaló unos vinilos y otros les invitaron a unas latas de cerveza. No importaba la intensa temperatura, no importaba cuántas cuerdas de guitarra se rompieran, el incombustible Eli “Paperboy” Reed ofreció más hora y media de espectáculo.

Eli "Paperboy" Reed, un "músico callejero" con un talento excepcional. Foto: HÉCTOR SÁNCHEZ

Los tres músicos hicieron un repaso de clásicos del blues y el soul como «Midnight Train», «Sweet Home Chicago» o «Mercy, mercy». El cantante, que se mostró muy sonriente y afable en todo momento, aceptaba peticiones. Eso sí, siempre que no fueran canciones propias; esas se las guarda para sus actuaciones de esta noche y mañana en el Teatro Lara.

El escenario improvisado de ayer fue un aperitivo estupendo, una manera ideal de ir abriendo boca para lo que nos espera esta noche.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

The Strokes: un directo sin emoción

Posted in Conciertos, The Strokes with tags , , on 25/07/2011 by Héctor Sánchez

Un globo que se hincha, sube a lo más alto, toca el cielo y se desinfla. Así son The Strokes, un grupo que se celebró a bombo y platillo en su momento y que con el paso del tiempo ha demostrado que su revitalizante Is This It (2001) está a años luz de su reciente Angles (2011).

Ellos mismos son conscientes de este hecho. Por ello, el repertorio de su actuación del día 16 de julio en la 17º edición del festival portugués Super Bock Super Rock sirvió más de repaso de sus viejos éxitos que de presentación de su último trabajo. «New York City Cops» sirvió de carta de presentación. En primera línea, Julian Casablancas permaneció impertérrito, inmutable, oculto tras unas gafas de sol que no se quitó en todo el concierto.

Le siguieron «Alone, Together» y la obligatoria «Reptilia», con la que el público perdió el control de tal manera que, más que un , aquello se convirtió en un campo de batallas plagado de fans maleducados y agresivos. Después de estas tres canciones, The Strokes se atrevieron con el primer tema de su último disco, «Machu Picchu», para seguir después con clásicos como la indispensable «Last Nite», «The Modern Age» y «Is This It». Llegó el turno a «Under Cover of Darkness», el single de Angles que nos despistó y nos hizo pensar que su esperado cuarto disco sería una vuelta a los orígenes. El resto de canciones elegidas de su reciente trabajo fueron «Life Is Simple In The Moonlight», la terrible e innecesaria «You’re So Right» y la salvable «Gratisfaction».

El resto del repertorio se completó con «What Ever Happened», «You Only Live Once», «Juicebox» y las siempre infalibles «Someday» y «Hard to Explain». The Strokes finalizaron su concierto con «Take It Or Leave It» y se marcharon. No importa que el público se quedara esperando a que volvieran al escenario para ofrecer unos bises. The Strokes se fueron para no volver. Así se cerró la última actuación en el festival luso, con un grupo endiosado incapaz de regalar a los espectadores una última canción.

En conclusión, el repertorio no estuvo mal. Salta a la vista que los álbumes Room on Fire (2003) y First Impressions of Earth (2006) no fueron muy significativos en la actuación, con tres y dos canciones respectivamente y Is This It fue la fuente principal para su listado de canciones. Pero que un grupo con solo cuatro álbumes en el mercado ya se dedique a tocar grandes éxitos como las viejas glorias en lugar de defender su último lanzamiento, por regular que sea, da que pensar.

Además, las interpretaciones tampoco fueron nada del otro mundo. The Strokes tocaron como si la cosa no fuera con ellos, de forma mecánica, como quien se ata los zapatos. Cuando Julian Casablancas no pierde ni una sola gota de sudor a pesar de estar embutido en una chupa de cuero mientras los focos de dan de lleno, uno se pregunta si de verdad está ofreciendo lo mejor de sí. El único momento en el que la banda se salió un poco de su guión fue una improvisación a mitad de concierto. Por lo demás, resultó un concierto sin emoción válido exclusivamente para el disfrute de sus más acérrimos.

Se les tildó de salvadores del rock demasiado pronto. Diez años después, The Strokes deberían luchar por recuperar ese puesto que ya no les pertenece.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Arcade Fire: una rebelión en el escenario

Posted in Arcade Fire, Conciertos with tags , , on 23/07/2011 by Héctor Sánchez

Cuando una viola, un acordeón, un xilófono y un órgano comparten escenario junto a la formación clásica de guitarra, bajo y batería salta a la vista (y al oído) que no se trata de un concierto cualquiera. Ni de un grupo cualquiera, claro. Así es Arcade Fire, una banda capaz de cumplir el desafío de superarse a sí misma. Como muestra, basta con escuchar su último lanzamiento, The Suburbs (2010).

La banda tenía una cuenta pendiente con Portugal. En noviembre del año pasado, la banda canceló el concierto previsto en Lisboa debido a la celebración de la cumbre de la OTAN en la capital portuguesa. Pero Arcade Fire saldó su deuda el pasado 15 de julio en la 17º edición del festival Super Bock Super Rock. La visita del grupo era tan esperada que hasta la luna llena acudió al concierto para disfrutar de los canadienses.

Capitaneados por Win Butler, el grupo se mostró preparado para comenzar su actuación con «Ready to Start». A partir de aquí, comenzó un número en el que resultaba difícil ver a un mismo músico tocando el mismo instrumento varias veces seguidas. Los miembros de Arcade Fire cambian de instrumento con la misma facilidad con la que uno se cambia de camisa.

Casi la mitad de su repertorio estuvo compuesto por temas de su último trabajo como la homónima «The Suburbs», «Month of May» o «We Used to Wait». Pero no todo fueron “suburbios”, los indispensables “vecindarios” («Laika», «Tunnels» y «Power Out») y la emotiva «Crown of Love» también tuvieron su hueco. Si la presencia de su disco debut, Funeral (2004) fue importante, su segundo trabajo, Neon Bible (2007) pasó un tanto desapercibido con «Keep the Car Running», «No Cars Go» e «Intervention». Una pena que dejaran pasar «Black Mirror».

Algo que no podía faltar en un concierto de Arcade Fire es la interpretación de «Haïti», la canción con la que Régine Chassagne habla del país de origen de sus padres. En esta canción, la mujer de Win Butler deleita al público con su dulce voz y con un baile en el que parece convertirse en una moderna muñequita de caja de música.

Pero ella no es la única que se entrega en el escenario, cada uno de los miembros de la banda se entregan a su público como si les fuera la vida en ello, empapados en sudor, desatados. Resulta impresionante comprobar cómo la tranquilidad que sugieren en sus discos se convierte en desenfreno y energía en sus actuaciones en directo. Ver cómo pierde los estribos William Butler, hermano del líder, aporreando el bombo (y la pandereta) ya es un espectáculo de por sí.

No podía faltar la vigorosa «Rebellion (Lies)» como despedida. Al igual que no podía faltar su himno por excelencia, «Wake Up», en los bises. Y justo cuando parecía que el espectáculo había concluido, Régine nos regaló la deliciosa «Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)», con su consiguiente baile hipnótico y mágico. Una manera estupenda de decir adiós dejando un buen sabor de boca.

Durante el concierto, Win Butler felicitó al público luso por su comportamiento diciendo que otros públicos deberían aprender de ellos. Otros grupos deberían aprender de Arcade Fire. Los canadienses se muestran cercanos, modestos y transmiten honestidad. No parece que este mundo de la música se les haya subido a la cabeza. Más que estrellas de rock son trabajadores, artesanos de la música.

Nos veremos en El Lado Oscuro del Rock…

Arctic Monkeys: entre la adolescencia y la evolución

Posted in Arctic Monkeys, Conciertos with tags , , on 21/07/2011 by Héctor Sánchez

Se han hecho mayores. Los “monos” han evolucionado. No hay más que escuchar su último trabajo Suck It and See (2011) para comprobar la madurez del grupo. Y sólo han pasado cinco años desde que los Arctic Monkeys se hicieran un hueco en el mundo de la música. Sin embargo, en directo destilan la furia adolescente que les hizo famosos.

Los Arctic Monkeys pegaron fuerte el pasado 14 de julio en el primer día de la 17ª edición del festival portugués Super Bock Super Rock, disparando sus veloces ritmos guitarreros. La voz cantante la lleva Alex Turner, que apareció ataviado con una chupa de cuero azul. Pero quien de verdad mueve los engranajes de la banda es el batería Matt Helders, que golpea sin piedad su instrumento forrado de banderas británicas; quizá sea una muestra de chauvinismo, pero también es una forma de mostrar orgullosos que son británicos, como los Beatles, los Stones, los Clash, Oasis y otros legendarios grupos hijos de la Gran Bretaña.

La banda dio la bienvenida con la poderosa «Library Pictures», extraída de su último álbum. No podía ser de otra manera, con un disco casi recién sacado del horno, era obligatorio presentarlo. Los ritmos rockeros del primer single de este disco, «Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved You Chair», y «Brick by Brick» se alternaron con temas más pop como la maravillosa «She’s Thuderstorms» y la pegadiza «The Hellcat Spangled Shalalala».

Sin embargo, no podían dejar atrás sus primeros. Uno de los momentos más intensos y más celebrados de su actuación fue el tándem formado por dos de sus temas clásicos extraídos de Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006): «The View From the Afternoon» y «I Bet You Look Good On The Dancefloor». Si hay dos canciones que no pueden faltar en un concierto de los Arctic Monkeys son estas dos. Y no importa que Alex Turner se equivocara en la letra de la segunda. Nada como hacer que no ha pasado nada y seguir.

Su segundo álbum, Favourite Worst Nightmare (2007) también tuvo una presencia importante en el repertorio del grupo con canciones como «Brianstorm» y «Teddy Picker», entre otras. No obstante, el repaso al oscuro Humbug (2009) fue discreto con solo dos temas: «Pretty Visitors» y «Crying Lightning».

Nos hicieron creer que se despedían con la vitalidad de «When The Sun Goes Down», pero volvieron al escenario para cerrar con tres temas más: el que da título a su álbum más reciente, «Suck It and See»,  esa joya llamada «Fluorescent Adolescent» y, para finalizar, «505», quizá innecesario. Hubiera sido más apropiado cerrar con el buen sabor de boca dejado por esa adolescencia fluorescente que les caracteriza.

La banda de Alex Turner aprobó con nota combinando su sonido clásico con sus ritmos nuevos y maduros. Ya no son unos críos, su talento ha ido creciendo y hay que tomárselos en serio. La Madre Naturaleza ha hecho su trabajo y los “monos” han evolucionado. ¿Con qué nos sorprenderán estos chicos en el futuro?

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

Paul está muerto: The Beatles (White Album)

Posted in Leyendas Urbanas, Paul McCartney, The Beatles with tags , , , on 12/07/2011 by Héctor Sánchez

Los Beatles ya no son los mismos. Están divididos. Cada uno hace lo que quiere y cada uno quiere demostrar su talento individual. Ese cambio queda patente en este disco doble editado el 22 de noviembre de 1968. El Álbum Blanco (conocido así por su portada) contiene una gran colección de canciones muy diferentes entre sí unas de otras.

Una portada tan minimalista que no tiene pistas

El disco es un álbum complejo. Pero para compensar esta complejidad, Richard Hamilton diseñó una portada la mar de sencilla. Si hubiera que definir qué es el minimalismo en una cubierta de un disco, éste es el mejor ejemplo. Sobre toda una superficie blanca solo destaca en letras pequeñas nombre del grupo. En las primeras ediciones, el nombre estaba en relieve y junto a él estaba impreso el número de serie.

Salta a la vista que apenas se pueden encontrar pistas en esta cubierta para justificar la muerte de Paul McCartney. Pero que esto no os decepcione, el poster que lo acompañaba sí nos sirve de ejemplo para ilustrar el fatídico suceso.

En la esquina superior derecha, Paul está flotando en una bañera. Parece que en la cabeza tiene una corona de espinas y se puede considerar que su posición es como si estuviera haciendo una forma de cruz. Paul McCartney, por ser un Beatle, ya era más popular que Jesucristo y en esta fotografía parece que está muerto de una forma parecida a como lo hizo Jesús.

Más famoso que Jesucristo

Si miramos en la esquina inferior izquierda, veremos una fotografía de carné del bajista en la que aparece con gafas y bigote. ¿Este personaje es el verdadero Paul McCartney? ¿O se trata del impostor William Campbell? Una tercera teoría dice que quien aparece en esta foto no es ni Paul ni su sustituto, sino Keith Allison, el ganador de un concurso de dobles del bajista. Esto me plantea una pregunta, ¿no fue William Campbell el ganador? ¿Son Keith Allison y William Campbell la misma persona? ¡Qué jaleo de identidades!

¿Quién es este señor?

La última foto reveladora del póster se encuentra en la esquina inferior derecha. El Beatle zurdo está bailando en el vagón de un tren. Hasta ahí, todo normal. Sin embargo, unas manos de un esqueleto le están sujetando de la cintura. McCartney está bailando la conga con la Muerte.

La danza de la Muerte

Como de costumbre, las letras de las canciones del álbum, tampoco se quedan atrás a la hora de encontrar mensajes ocultos.

Glass Onion

Se supone que “una cebolla de cristal” es una metáfora para hablar de un ataúd con una tapa de cristal. Pero lo que nos importa de esta canción es otra historia. Si recordáis, en la entrega anterior, Magical Mystery Tour, planteaba el dilema de la morsa. Pues bien, atentos a la letra:

Les hablé de la morsa y yo
Somos muy íntimos
Aquí tienen otra pista
La morsa era Paul

John, tan simpático como de costumbre, no quiso ser menos y también se puso a jugar a esconder pistas. Al final parece que a Lennon no le gustó ser este animal símbolo de la muerte y decidió cargarle el muerto a McCartney.

While My Guitar Gently Weeps

Al final de la canción se oye un lamento. Si nos fijamos, se escucha «Paul, Paul, Paul, Paul». ¿Los Beatles echan de menos a su amigo y le llaman?

I’m So Tired

Si la frase «I wonder should I call you but I know what you would do» se escucha al revés, el resultado es «I wish I were no a Beatle». ¿Está John arrepentido de ser un Beatle por lo que sucedió?

Pero aquí no queda la cosa. Al final del tema, Lennon murmura una frase confusa e incoherente que pinchada hacia atrás suena a «Paul is a dead man. Miss him, miss him» (Paul está muerto. Le echamos de menos, le echamos de menos). No obstante, lo que John Lennon dice en realidad en la frase sin sentido es «Monsieur, monsieur, let’s have another one» (Señor, señor, tomemos otra); y eso no es ninguna pista.

Don’t Pass Me By

En este tema, Ringo describe qué sucedió la noche en la que murió Paul:

Sufriste un accidente de coche
Y perdiste tu pelo

Mother Nature’s Son

El siguiente verso hace referencia a la hierba de un cementerio, donde se supone que McCartney está enterrado:

Encuéntrame en mi campo de hierba

Revolution 9

La composición más vanguardista del disco, y a la vez la más extraña, esconde múltiples mensajes. En esta canción, por llamarla de alguna manera, se escuchan cláxones, un choque de coche y un incendio. Estos sonidos ilustran qué pasó cuando el Beatle zurdo estaba al volante de su Aston Martin.

Si se escucha al revés la frase que más se repite, «Number nine», se oye «Turn me on, dead man» (Enciéndeme, hombre muerto). Independientemente de que exista un mensaje secreto o no, esta repetición del número se debe a que a John le gustaba la frase que el técnico del estudio decía antes de trabajar: «Este es el estudio de grabación número nueve de EMI». Por cierto, nueve son las letras del apellido de McCartney.

También se escuchan muchas parrafadas y voces. Las más interesantes son ésta: «Who could tell what he was saying? His voice was low and his eye was high and his eyed were closed», (¿Quién puede decir lo que estaba diciendo? Su voz estaba baja y su ojo estaba alto y sus ojos estaban cerrados), que hace mención a Paul tras el choque. Y esta otra: «In my broken chair, my wings are broken and so is my hair. I’m not in the mood for whirling…» (En mi silla rota, mis alas están rotas y también pelo. No me apetece dar vueltas), que sería el estado en el que el bajista estaba en el momento del accidente.

Un último mensaje para pinchar del revés, la frase «Block that kick» se convierte en «Where’s my Paul?» (¿Dónde está mi Paul?). Los Beatles se preguntan dónde está su amigo Paul; una pregunta retórica, qué más da dónde puede estar, si se supone que está muerto.

No importa que la portada fuera sencilla. Puedes escuchar este álbum del derecho y del revés y de ninguna manera te quedarás en blanco.

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Parecidos razonables: Little Richard – Creedence Clearwater Revival

Posted in Creedence Clearwater Revival, Little Richard, Parecidos razonables with tags , , on 08/07/2011 by Héctor Sánchez

Little Richard – Good Golly Miss Molly (1958)

Creedence Clearwater Revival – Travelin’ Band (1970)

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