Cómo John se convirtió en Lennon

Cartel de la película

Antes de pedir la paz sin moverse de la cama, antes de casarse con una artista conceptual japonesa y antes de peinarse con flequillo hacia delante y volver locas a las adolescentes, John Lennon era un muchacho rebelde, irónico y problemático. Ese carácter queda reflejado a la perfección en Nowhere Boy (2009), el primer largometraje de la artista Sam Taylor-Wood, que llega a nuestras carteleras con dos años de retraso. No está nada mal abrirse un hueco en el mundo del séptimo arte con un biopic de un personaje tan complejo como éste. El guión corre a cargo de Matt Greenhalgh, ésta es su segunda experiencia a la hora de llevar mitos del rock a la pantalla grande tras la narrar la vida de Ian Curtis en Control (Anton Corbijn, 2008).

Pensar en John Lennon es pensar en los Beatles, pero la película se aleja precisamente de este tópico y relata la traumática adolescencia de John antes de formar el grupo más popular que Jesucristo. El filme gustará tanto al público conocedor de la biografía de los Beatles como a aquellos que la vean por curiosidad.

Aaron Johnson, a quien vimos envuelto en las mallas del antisuperhéroe Kick-Ass (Matthew Vaughn, 2010) se mete en la piel de un joven John Lennon atrapado entre dos mujeres opuestas: Mimi (Kristin Scott Thomas), su recta y conservadora tía, y Julia (Anne-Marie Duff), su pizpireta y vivaracha madre. Su relación con ellas resulta peculiar y atípica. Si Mimi ha jugado el papel de madre, Julia, la verdadera madre que abandonó a John de crío y que aparece para recuperarlo, se convierte en una colega. Julia le ofrece un hombro donde apoyarse, una evasión para Lennon y una forma de escapar de sus continuas riñas con su tía. En determinados momentos, en el ambiente se sugiere una cierta tensión sexual entre John y su madre.

La propia Julia, aparte de Elvis Presley, es quien enciende la llama de la música en el conflictivo Lennon al darle unas primeras clases para tocar el banjo. De ahí a la guitarra sólo hay un paso. Lo siguiente es formar un pequeño grupo de skiffle con sus amigos y compañeros de clase. El filme recoge el nacimiento de los Quarry Men, el antecedente directo y germen de los Beatles.

El inicio del tándem Lennon-McCartney

Si hay un momento esperado en la película, éste es el primer encuentro entre John Lennon y Paul McCartney. Aquí comienza la leyenda, la alianza entre dos genios. Thomas Brodie-Sangster, el niño que en Love Actually (Richard Curtis, 2003) tocaba la batería, ahora es un joven Paul que da clases de guitarra a John a pesar de que Lennon le mire por encima del hombro. El contraste entre las personalidades de Lennon y McCartney salta a la vista y su rivalidad en el escenario queda reflejada en un momento del largometraje.

Siguiendo la historia, es Paul McCartney quien presenta e introduce a George Harrison (Sam Bell) en el grupo, a pesar de que no sea más que un niño. Que nadie espere ver a Ringo Starr, ya que el batería se unió mucho más tarde. No obstante, en esta historia se echa en falta a un personaje muy importante en la adolescencia de John: Stuart Sutcliffe, el amigo íntimo de Lennon y compañero en el Art College, el bajista original de los Beatles y quien bautizó al grupo.

Quitando ese detalle, el filme es un relato más o menos fiel de la biografía de John, plagado de guiños para los fans de los Beatles, como el comienzo que homenajea a Qué noche la de aquel día (Richard Lester, 1964),  la aparición en pantalla de The Cavern, o continuas referencias al odio que Lennon sentía hacia sus gafas. Y aunque no se escuche ningún clásico de los Cuatro de Liverpool, la banda sonora está repleta de clásicos del rock and roll. No podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta que por esa época era un género musical recién estrenado.

Sin ánimo de destrozar el final, la película termina justo en el momento en el que John Lennon le da a la tía Mimi una inesperada noticia: su grupo (del cual nunca llegan a decir el nombre) va a viajar hasta Hamburgo. Y ahí es cuando uno quiere más. Uno se queda con las ganas de ver ese viaje a Alemania, de saber por qué cambiaron sus tupés de teddy boys por el flequillo y de la locura que vino después. Aunque, pensándolo bien, quizá no sea necesaria explicar esta parte de la historia de John Lennon que todos ya conocemos. Ahí está el acierto de película,  Nowhere Boy sólo relata la historia de cómo la música hizo viajar a este muchacho de ninguna parte al resto del mundo.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

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