Hasta siempre, Big Man

Las lágrimas caían en la ciudad mientras Bad Scooter trataba de montárselo;  así comenzaba «Tenth Avenue Freeze-Out».  Bruce Springsteen asumía el papel de Bad Scooter (ambos con las mismas iniciales) y así se presentaba: «Ése era yo. El que derramaba lágrimas en la ciudad». Bad Scooter lloraba y se lamentaba porque se sentía solo, así lo explicaba  El Boss: «Estoy solo, no tengo a nadie. Lucho por salir adelante y viene la última estrofa».

Cuando se produjo el cambio en el barrio alto
Y el Big Man se unió a la banda
Desde la costa hasta la ciudad
Todas la preciosidades levantaron sus manos
Me sentaré tranquilamente a reír
Cuando Scooter y el Big Man partan en dos esta ciudad

 

 Con esta canción, Bruce contaba cómo se forjó su amistad con el saxofonista Clarence Clemons. Se dice que el Big Man entró en la vida de Bruce Springsteen un día que El Boss tocaba con su banda en el Student Prince. En la calle llovía a mares y hacía un viento de película de terror. De repente, la puerta se abrió de golpe y apareció la imponente silueta de Clemons. Quizá fue una ráfaga de viento, quizá fue la entrada de aquel hombre, pero la puerta se desprendió de las bisagras y salió despedida. Clarence se acercó al escenario ante la mirada atónita de Bruce y le preguntó si podía tocar con ellos. «¡No le iba a decir que no!», recordaba Springsteen. El resto es historia.

Big Man y El Boss, una combinación perfecta

Las lágrimas desaparecieron con su llegada; pero las lágrimas vuelven a caer sobre la ciudad porque el sábado 18 de junio, el Big Man abandonó la Calle E para siempre. Clarence Clemons falleció por las complicaciones del derrame cerebral que sufrió el 12 de junio y del que no ha podido recuperarse.

Decir que Clemons forjó el sonido característico de la E Street Band es poco. Decir que era el alma, también. La portada del álbum Born to Run (1975) es una metáfora perfecta de lo que el Big Man suponía a la banda en general y a Bruce en particular. Al desplegar la carpeta del disco vemos a Springsteen apoyado sobre su hombro mientras le mira de forma amistosa y pícara. La fotografía, tomada por Eric Meola, transmite amistad y complicidad. Porque eso era Clarence Clemons para Bruce Springsteen: un colega, un cómplice y un hombro sobre el que apoyarse. El Big Man era el pilar de la E Street y sus solos de saxo eran la parte más emotiva en las canciones. La explosión de su saxofón era la parte más celebrada y ovacionada en los conciertos. Su rugido sirvió como seña de identidad la E Street Band, ya que por entonces, no existían muchas bandas de rock que contaran con un saxofón en primer plano.

La fotografía de Eric Meola, símbolo del rock y de la amistad

Pensar en el saxo de Clemons es pensar, inevitablemente en su solo de «Jungleland». Claro que tuvo muchos y muy buenos solos en su carrera, pero si hay que recordarlo por uno, es por ese. Un solo monstruoso y brillante. Un solo de los que ponen la piel de gallina, de los que recorren la médula espinal. Un auténtico regalo para los oídos de más de tres minutos de duración. El propio Clarence Clemons recordaba así las impresiones de su solo: «La gente se acerca y me dice: ‘el solo de Jungleland me salvó la vida’. O: ‘el alma de esa canción me ayudó cuando había tocado fondo’. Siento que he hecho mi trabajo».

Duele saber que ya no habrá más solos de saxo y una pregunta constante revolotea en el ambiente: ¿Qué será ahora de la E Street Band? Si alguien era insustituible en la banda, ese era Clarence Clemons. No sólo era un músico genial, era un icono: el negro sonriente y fortachón de casi dos metros que servía de contrapunto perfecto para Bruce Springsteen. Sin él, la banda no será lo mismo.

Un gran saxofonista y un gran compañero

Pero vaya donde vaya, Clarence Clemons no estará solo. Allí le espera otro colega que ya abandonó la E Street hace tres años, Danny Federici, Phantom, el teclista y miembro fundador de la banda. La Calle E se va quedando desierta. Las lágrimas caen en la ciudad. ¿Se avecina una tormenta? No. Es el rugido de un potente saxofón, que ahora se escucha desde arriba.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

2 comentarios to “Hasta siempre, Big Man”

  1. Rosalita Says:

    :_(

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