Los ladrillos del muro en la gran pantalla

Cartel original de la película

¿De qué va esta película? Ésta es la primera pregunta que cualquiera puede plantearse después de ver El muro por primera vez. Si hay algo que caracteriza a este largometraje, no es precisamente su sencillez; El muro es una película complicada de entender pero como experiencia audiovisual no tiene precio. 

Pero ¿cómo se podría resumir esta historia de una forma sencilla? Más o menos sería algo así: Pink es una estrella de rock encerrada en una habitación de un hotel que ha decidido aislarse del mundo construyendo un muro psicológico. Cada uno de los ladrillos de este muro son traumas sufridos desde su infancia hasta la actualidad: su padre falleció en la guerra, lo que supuso que su madre le sobreprotegiera de una forma exagerada; en la escuela fue vilipendiado por su maestro; y en la actualidad su mujer le está siendo infiel. Y por si todo esto no fuera suficiente, además se imagina a sí mismo convertido en un líder fascista. Casi nada. 

Todos estos elementos de la historia ya estaban reflejados en el disco de Pink Floyd y en su consiguiente gira, pero ahora había que plasmarlos en una pantalla de cine. Para ello, Waters contó con tres figuras claves para el filme: Alan Parker (El expreso de medianoche,1978 y Fama, 1980) en la dirección; Gerald Scarfe, con sus dibujos animados utilizados ya en la gira; y el líder de los Boomtown Rats, Bob Geldof, para interpretar el papel protagonista. 

Bob Geldof, en el papel de Pink

Aunque el proceso de creación no fue un camino de rosas, Scarfe lo recuerda así: «Tres megalómanos encerrados en el mismo cuarto, cada uno tratando de imponer su punto de vista antes de que lo hicieran los demás». La descripción de Geldof tampoco se queda atrás, ya que pensaba que el ambiente era como «un campo minado y sembrado de egos a punto de estallar». Los egos de Waters y Parker no hacían más que chocar durante la filmación de la película ya que ambos querían mover los hilos a su manera. 

Pero teniendo en cuenta el carácter de Roger Waters, y sabiendo que la historia era parte de su autobiografía, resulta normal que no quisiera que nadie modificara sus ideas. La muerte del padre de Roger queda reflejada a la perfección en la película: Eric Fletcher Waters falleció en 1943 en Italia intentando arrebatar a los nazis el puente de Anzio; más adelante, siendo niño, Roger descubrió la carta del rey con el certificado de la muerte y el uniforme, como se puede ver en el filme. 

Los soldados caminan sin saber muy bien hacia dónde

No obstante, no todos los ladrillos que forman el muro de Pink son parte de la vida del bajista. El primer líder de Pink Floyd, el polémico Syd Barrett, también sirvió para inspirar al protagonista. Barrett fue expulsado del grupo debido a sus continuos problemas con el consumo de estupefacientes. Pink, al igual que Syd, acaba perdiendo la cabeza por culpa de las drogas. La escena en la que Bob Geldof se rasura el pecho, el pelo y las cejas está inspirada en una aparición que Syd Barrett hizo mientras Pink Floyd grababa el álbum Wish You Were Here (1975). Barrett entró en el estudio y al principio nadie le reconoció ya que había engordado y llevaba la cabeza y las cejas afeitadas. 

Respecto al álbum original de The Wall, la banda sonora cuenta con varias diferencias. Los temas «Hey You» y «The Show Must Go On» fueron eliminados; sin embargo suenan dos temas nuevos: «When the Tigers Broke Free», que acompaña las escenas de la guerra y del padre, y «What Shall We Do Now?», que es una versión larga de «Empty Spaces». Además, el propio Geldof puso su voz a «In the Flesh». 

Los martillos de Gerald Scarfe se han convertido en un icono

Después de 95 minutos de la genial música de Pink Floyd acompañando escenas donde se hace picadillo a unos niños, unas flores se devoran después de hacer el amor, unos martillos marchan como si fueran militares y un culo juzga al protagonista, la historia resulta un poco confusa. Pero en el fondo, con todas estas metáforas, la película trata temas universales como la soledad, la educación, la alienación, la sobreprotección, el amor y la locura. Sin embargo, cuando Steven Spielberg salió del cine después de verla preguntó: «¿De qué coño iba todo esto?».

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

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