El Club de los 27: Janis Joplin

Después de que Janis Joplin conociera la noticia de la muerte de Jimi Hendrix, la cantante comenzó a cuestionarse qué podría suceder si ella falleciera: «Me pregunto si yo muriera… ¿qué pasaría? ¿Hablarían de mí tanto como de Jimi? ¡Ja, ja! ¡No es un mal truco para hacerse publicidad». Además, pensó que después de semejante acontecimiento, ella no podría morir también en 1970: «Disminuye mis posibilidades. Dos estrellas del rock no se pueden morir en el mismo año». Incluso bromeó con Myra Friedman, encargada de la publicidad de su representante, sobre el asunto: «No te preocupes, Myra, querida, no voy a morir el mismo año que Jimi Hendrix. ¡Soy mucho más famosa que él!». En menos de un mes desde que Jimi pasara a mejor vida, Janis ya le había imitado.

Janis Joplin, tan visceral y enérgica como triste y solitaria

¿Puede considerarse el fallecimiento de Janis Joplin como la crónica de una muerte anunciada? Poco antes de que Joplin echara su último trago, la cantante tuvo una interesante conversación con Kris Kristofferson en la que él trató de mostrarle el lado brillante de la vida: «Vamos, chica.  ¿De qué estás hablando? Tienes un chaval estupendo que te quiere, y tienes un público que te adora, que ha vuelto a creer en ti y una carrera con muchas cosas de las que te puedes enorgullecer. Hay gente en este negocio que no tiene ni una cosa ni la otra, ¿por qué hacer estallar todo?». A lo que Janis Joplin respondió con un lacónico: «Kris… ¿Cuánto vale realmente todo eso?».

Por esa época, la vida no le iba tan mal a la cantante. Se encontraba inmersa en la grabación de un nuevo álbum con el que estaba la mar de satisfecha, Pearl, titulado así por el mote por el que se le conocía a Janis. Pero a Pearl no sólo le iba bien en lo profesional; además, parecía haber encontrado el verdadero amor. Para alejarse  de la imagen de devoradora de hombres que interpretaba su personaje, la cantante había decidido sentar cabeza. El elegido fue Seth Morgan, un estudiante de la universidad de Berkeley, hijo de una familia acomodada de Nueva York y que fingía ser nieto del banquero J. P. Morgan. «Nos casaremos en México y después haremos un crucero de viaje de bodas por el Caribe. No, no pongáis esa cara ¡de verdad, esta vez en serio!, ¡le amo y me voy a casar con él!», comentaba Joplin a sus colegas. Janis lo tenía claro y a finales de agosto la pareja habló con el abogado, Bob Gordon. Según las leyes de California, él podría reclamar la mitad de los ingresos de ella, mientras que ella no tendría ningún derecho sobre el dinero de él. Más adelante, Gordon le recomendó que realizara un contrato prematrimonial.

La cantante tenía buenas intenciones y había comenzado a cuidar su consumo de alcohol para dejar atrás a la borracha que había sido. Incluso había controlado su adicción a la heroína. Pero esta moderación de alcohol y droga le ocasionaba ansiedad. Como, en el fondo, Pearl no era tan dura como intentaba parecer, volvió a buscar la felicidad en el final de una aguja a pesar de que Seth le echara la bronca: «Janis, te tiras dentro de un pozo y después llamas a alguien para que te demuestre que te quiere sacándote de allí. Entonces te das la vuelta y te tiras en otro, pero más hondo, y antes de que lo notes, esa persona se sentirá como un pelele y te dejará allí abajo».

Debido a la grabación del disco, Janis Joplin tuvo que trasladarse a Los Ángeles y Seth Morgan se quedó en la casa de la cantante en Larkspur (California). Seth aprovechó los días de diario para llevarse a sus ligues a la cama de su novia, mientras los fines de semana se acercaba a Los Ángeles para acompañar a Janis. Pero este tiempo no era suficiente para Pearl, que sufría una dependencia enorme y deseaba que su hombre pasara más tiempo con ell,a por lo que Joplin se sentía, como se solía sentir habitualmente, sola y abandonada. Peggy Caserta, una amiga y amante drogadicta de Janis, intentaba quitarle de la cabeza la idea de la boda ya que pensaba que el chico la estaba utilizando. «Si hubiera sido una don nadie, ni siquiera la hubiera mirado», acabaría asegurando el caballero Morgan.

A finales de septiembre, Janis Joplin y Seth Morgan fueron de compras. Él vio una camisa que le gustaba y le dijo a Joplin, como si ella fuera a pagársela: «Muchas gracias, es muy amable de tu parte». Este comentario provocó una histérica discusión sobre el dinero de la cantante que disgustó a Joplin, quien se marchó llorando al hotel. La cantante estaba atrapada: odiaba sentirse utilizada por su pareja pero al mismo tiempo, la idea de perder a Seth le aterrorizaba. Morgan no le dio ninguna importancia al suceso. Lo que no sabían es que esa sería la última vez que se verían.

Pearl sobre su Porsche, psicoldelia sobre ruedas

Janis volvió a hablar con el abogado Bob Gordon el 1 de octubre para informarse sobre los trámites del matrimonio. Aprovechando la conversación, Joplin cambió su testamento. En el anterior, dejaba todos sus bienes a su hermano Michael; en el nuevo, éste sólo recibía una cuarta parte ya que la mitad sería para sus padres y el otro cuarto para su hermana Laura. Además del nuevo reparto, Pearl puso un fondo de 2.500 dólares para que se celebrara una fiesta en su honor el día que muriese. No se imaginó que la fiesta acabaría celebrándose a los pocos días.

El sábado 3 de octubre, la cantante llamó a su camello, que se presentó en el Hotel Landmark y le pasó una cantidad de heroína más pura de lo que estaba acostumbrada. Esa misma tarde, Janis acudió al estudio de grabación, se reunió con la banda Full Tilt Boogie y quedó encantada con la grabación de la parte musical del tema «Buried Alive In the Blues». Joplin estaba entusiasmada con esa canción cuya parte vocal grabaría al día siguiente. Después, Janis y Ken Pearson, miembro de la banda, fueron al Barney’s Beanery para tomar unos vodkas. Sobre las doce, la cantante regresó a su habitación en el Hotel Landmark donde, a pesar de que esperaba dos visitas, se encontró sola.

Por la tarde había charlado con Seth por teléfono. Morgan le había prometido volar a Los Ángeles ese sábado, pero si Janis quería ver a su novio tendría que esperar hasta el domingo. Este retraso ocasionó otra bronca en la pareja y Joplin se disgustó. Su otra visita, Peggy Casserta, acabó en el Hotel Chateau Marmont con su nueva conquista en lugar de acudir a su cita con la cantante en el Hotel Landmark, y ni siquiera llamó para justificar su ausencia. Desesperada, Pearl telefoneó a Seth Morgan, quien no atendió la llamada porque se encontraba flirteando con una camarera del Trident Club de Sausalito.

Como de costumbre, volvía a estar sola. No tenía a nadie alrededor, así que el único entretenimiento que tenía esa noche fue un buen chute. Sobre las cuatro y cuarto de la madrugada, bajó al vestíbulo para comprar un paquete de tabaco y estuvo charlando con el conserje, Jack Hagy. La triste Joplin no sólo quería fumar, quería sentir algo de compañía. Aunque el conserje no tenía ni idea de quién era la persona que le estaba hablando, escuchó con atención sus comentarios sobre el próximo disco. Esa fue la última conversación de la artista. Janis Joplin subió a su habitación, dejó sobre la mesilla el paquete de cigarrillos que aún no había abierto y se desplomó con las monedas de la vuelta en su mano.

El certificado de defunción de la cantante

¿Quién encontró el cuerpo de Pearl inerte? Como Seth Morgan no consiguió contactar con Janis por teléfono, llamó a John Cooke, el director de gira, para decirle que la cantante no contestaba sus llamadas. Además, Cooke se preocupó cuando descubrió que Joplin no había acudido al estudio para grabar su parte de «Buried Alive In the Blues». Morgan llegó a Los Ángeles al mediodía y fue con Cooke hasta el hotel donde, después de forzar la puerta, encontró el cadáver entre la mesilla y la cama. Sin embargo, Vince Mitchell, el otro director de giras, tenía otra versión. El domingo por la tarde, el círculo habitual de Janis estaba reunido en una habitación del hotel preguntándose dónde estaba Pearl. Mitchell sintió malas vibraciones cuando vio el Porsche psicodélico de Janis aparcado en el hotel y le pidió a John Cooke que consiguieran las llaves de la habitación para entrar. Cuando abrieron la puerta la encontraron tirada en el suelo y parecía que se había partido la nariz con el golpe. Aturdidos, se pusieron en contacto con Albert Grossman, el representante de la artista, que a su vez llamó al médico que la declaró muerta a las nueve menos cuarto de la noche del 4 de octubre.

Cuando la policía llegó a la habitación, los investigadores no encontraron drogas, por lo que hasta se plantearon la hipótesis de que alguien la hubiera asesinado. Al encontrar el cuarto tan limpio, Mitchell pensó que esa noche hubo alguien más en la habitación. Alguien quitó la bolsita de heroína para que la prensa no publicara nada y después la volvió a colocar. El médico forsense, Thomas T. Noguchi, aseguró que la muerte fue accidental, como consecuencia de una sobredosis de la heroína de alta pureza que Joplin había consumido. Esa misma noche, también fallecieron otras ocho personas que compraron heroína al mismo camello.

El 7 de octubre, tuvo lugar una ceremonia fúnebre íntima y familiar en el Westwood Village Mortuory de Los Ángeles. Sus restos mortales fueron incinerados y las cenizas se arrojaron al mar, en las aguas de la playa de Marin Conty (California) como la cantante deseaba. Por otra parte, en enero de 1971, se publicó su álbum póstumo, Pearl, el mejor disco de su carrera y cuyo éxito no pudo disfrutar.

Pearl, su éxito póstumo

«Tal vez no acabes siendo feliz, pero que me follen si no lo voy a intentar. Si no lo intentas, es como suicidarte el día que naces», declaró en su momento Janis. La cantante nunca llegó a ser feliz y desde su infancia arrastró el complejo de querer ser querida y de sentirse sola. Janis Joplin no se suicidó y es probable que acabara muriendo víctima de la heroína. Si su último pinchazo fue esa noche, se debió a que estuvo acompañada por quien más temía: la soledad. Y la muerte aprovechó para obtener otra J para su póker. Ya sólo le faltaba otra carta para conseguir una buena mano.

Nos veremos en La Cara Oculta del Rock…

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8 comentarios hacia “El Club de los 27: Janis Joplin”

  1. Ilse Dice:

    Wow… Muy buena reseña. Lástima que la soledad pueda atrapar a una persona hasta el punto de provocarle la muerte. O si no, hubierámos disfrutado Janis para rato. Descanse en paz.

  2. Silvio D. Dice:

    Una historia realmente triste para una cantante realmente brillante. Por cierto, su porsche es una autentica pasada. ¿Qué fue de él?

  3. que fué de la perra de la brujaa.. … mi alma esta con ella… descansa en paz diosa!!! :’)

  4. janis
    aun sigue
    en nuestros corazones
    yea
    siiiiiiiiiiiii aun sigue

  5. alfredo loyo h. Dice:

    una de los iconos de la musica blues y rock,su voz incomparable,y su personalidad,quedan para la posteridad,siempre se le recordara como lo que fue,una estrella en el ambiente musical.dios la tenga en su seno-

  6. Doris poveda gomez Dice:

    Y asta el día de hoy su música vivira x siempre te amo joplin donde quiera q estes

  7. Milagros Sefair Dice:

    Comparto y dedico este poema de mi autoría del poemario ” Palabras al natural”, esta dedicado a todos los músicos y hoy a Janis Joplin:
    LUCES TRIANGULARES

    Yo quise verte brillar
    Bajo las luces triangulares
    De un escenario en llamas
    El aplauso universal te alaba
    Pero no besa tu piel tan blanca.

    Si el mundo ya va de dos en dos
    Y vos? Tan solo
    Que quise verte mas allá de tus
    Luces triangulares
    Enredarme en tus sabanas
    De roja pasión desordenada.

    Esta noche tal vez puedas regalarte
    Un amante ocasional de siliconas
    Pateaste tu ultima lata de cerveza
    Y nadie sobrevive a tus trágicos
    Amaneceres e domingo

    Te busco entre el gentío
    Y ya te has ido.
    Hay humo en derredor y mucho ruido
    Bocas gesticulares te pronuncian
    Gargantas roncas te cantan a mi paso
    En los carteles tallada tu figura.
    Pero no sos, ya no me ves
    Las luces de la fama te han cegado.

  8. Carmencita Dice:

    Simplemente genial Janis <3….

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